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martes, 25 de marzo de 2014

29. Las "Casas de la Vida"

En algunos templos egipcios, a cargo de los sacerdotes, existían unos centros dedicados a la enseñanza superior; eran las denominadas Casas de la Vida o Per Anj. Podríamos considerarlos las universidades de la época. Eran auténticas casas de la Sabiduría,
en las que no solamente se aprendía, sino que también se hacía avanzar el conocimiento. Funcionaban también como biblioteca, archivo y taller de manuscritos. Estos centros solamente estaban al alcance de una minoría selecta y a sus enseñanzas se les daba un cierto aire de secretismo. A ellos llegaban los auténticos amantes de la sabiduría. Por un lado, los escribas que accedían a la formación sacerdotal, que residían en el propio templo; por otro, los que podríamos considerar alumnos externos, no destinados al clero, que acabarían siendo especialistas en la vida civil de las diversas disciplinas: médicos, juristas, matemáticos, etc.
          Los escribas que trabajaban en la Casa de la Vida tomaban títulos como "Servidores de Ra" o "Seguidores de Ra".
          Se supone que existía este tipo de centros en todos los templos importantes, que estaban dedicados a Ra -el dios que daba la vida-; también en los de Isis, la “Gran maga” y “Reina de los dioses”, en cuyo templo, según Plutarco, se podía adquirir la “Ciencia del Ser”. Se conoce su existencia en los de Amarna, Edfu, Bubastis, Abidos, Heliópolis (cuya biblioteca fue trasladada posteriormente a Alejandría), Sais, Menfis y Tebas. 
          En las Casas de la Vida se llevaba a cabo la formación de los príncipes herederos, a cargo de los Iti Netcher, los más sabios sacerdotes del templo. Muestra del valor que se daba a esta es que el faraón Horemheb, de la dinastía XVIII, fue representado como un escriba.
          La ciencia desarrollada en estos centros abarcaba múltiples disciplinas: astronomía, historia, leyes, política, medicina, veterinaria, matemáticas, teología y magia ritual. 
          En el terreno de las matemáticas, desarrollaron el cálculo de determinadas áreas así como el volumen de la pirámide; llevaban a cabo mediciones agronómicas; desarrollaron la contabilidad; llegaron a calcular el número Pi, con un valor muy aproximado al real: 3,1605; utilizaban el sistema decimal; e incluso eran capaces de calcular el cuadrado y la raíz cuadrada de determinados números. Se conserva un papiro, conocido como  Papiro Ahmes (nombre del escriba) o Papiro Rhind (el que lo adquirió al ser descubierto), datado como de mediados del siglo XVI a. C.,  en el que se exponen algunas de estas explicaciones matemáticas.
          Respecto a la medicina, hay papiros que contienen remedios de tipo traumatológico, como el Papiro Smith; recetas de fármacos y exorcismos, como el Papiro de Ebers (1650 a. C.); e incluso tratamientos veterinarios, como el Papiro de Kahun (1850 a. C.). 
          En el campo de la astronomía establecieron un calendario con un año de 365 días, formado por 12 meses de 30 días más otros 5 que añadían al final. Crearon relojes de agua, denominados por los griegos clepsidras.
          La importancia de las Casas de la Vida fue tal, que hubo sabios griegos que estudiaron en ellas durante la segunda mitad del I milenio a. C.

ÁNGEL I JIMÉNEZ DE LA CRUZ

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