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domingo, 2 de febrero de 2014

16. La escuela amplía sus enseñanzas

La actividad básica de las escuelas era la escritura. En ellas la función del maestro consistía en enseñar al alumno a coger correctamente el estilo y a marcar y trazar los signos elementales sobre la tablilla de arcilla; en la medida en que éste avanzaba en su
destreza, realizaba copias, cada vez más difíciles, preparadas por el maestro. Se han encontrado en diferentes yacimientos arqueológicos de Mesopotamia tablillas con estos modelos preparados para los ejercicios.
          Con el paso del tiempo las escuelas de escribas fueron sumiendo un cierto papel educador y se acabó dando, junto a la escritura, una enseñanza oral de diversos aspectos de la vida. El maestro comentaba con los alumnos sobre alguno de los textos escritos, buscándose con ello una formación más elevada que la simple destreza para la escritura. Algunas tablillas hacen referencia a coloquios entre maestros y discípulos.
          El abanico de sus enseñanzas se fue ampliando. Del contenido de muchas de las tablillas encontradas, podemos deducir que en las escuelas se formaba a los escribas sobre cuestiones “lingüísticas” y de la administración –donde fundamentalmente iban a desempeñar su cometido-, así como en la redacción de contratos y otros documentos; también se fueron incorporando conocimientos sobre los saberes de su tiempo, ya que era necesario dominar el vocabulario correspondiente a las diferentes disciplinas, para poder transcribirlo. Se conservan textos sobre botánica, zoología, mineralogía, geografía, así como tablas matemáticas[1] y problemas con su correspondiente solución, escritos de carácter religioso y copias de antiguas leyendas de transmisión oral.
          Muchos de los textos conservados son listas de palabras. Estas listas, además de su valor para la enseñanza de la escritura, eran también la clasificación taxonómica de todo cuanto existía. Podemos destacar las tablillas conocidas como HAR.ra (III milenio a. C.), que contienen miles de nombres clasificados por categorías: nombres de animales, de tejidos, de metales, etc. Y otras que contienen relaciones de las actividades humanas, partes de cuerpo, nombres de árboles, etc. Se han encontrado tablillas bilingües sumerio-acadio, lo que nos lleva a considerar que se llevaba a cabo también el aprendizaje de lenguas extranjeras. Estas tablillas lo que presentan son listas de nombres sumerios, con su pronunciación y su correspondencia en el otro idioma. Podemos considerarlas como el primer diccionario bilingüe. Con todo este contenido, los escribas acababan siendo personas eruditas.
          No nos cabe duda de que parte de estos escribas, tal vez los más destacados, se convertían en maestros. Habría incluso quienes se especializaran en determinados saberes, pasando así a ser, además de diestros en el arte de escribir, profundos conocedores de otras disciplinas.

ÁNGEL I JIMÉNEZ DE LA CRUZ


[1] Tenían un sistema de multiplicación sexagesimal, que hoy se sigue utilizando en la medida del tiempo y ángulos.

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