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martes, 25 de febrero de 2014

23. El "Ágora Libre"

El “Ágora Libre” era el lugar de encuentro y educación de los persas. Una plaza en la zona noble de la ciudad, dividida en cuatro espacios para uso de las cuatro edades en las que socialmente se organizaban: una para los niños, que eran los
menores de 17 años; otra para los jóvenes, los de 17 a 27 años; otra para los adultos, hasta los 50 años aproximadamente; y otra para los ancianos, los mayores de 50 años. La ley regulaba la estancia de cada uno de ellos en la plaza. Los niños y los adultos iban al amanecer; los jóvenes no tenían un horario establecido, debiendo presentarse cuando se les requiriera, pero a cambio dormían en los alrededores, donde se encontraba el palacio y demás edificios oficiales, preparados con sus armas; los ancianos podían ir cuando les conviniera, salvo que se determinara que era necesaria su asistencia.
          La vida de los hombres pasaba, según vemos, por cinco etapas. La primera de ellas, de la que nos habla Heródoto, desarrollada en el seno de la familia hasta los 5 años; las cuatro etapas restantes con el carácter de vida pública: niños, jóvenes, adultos y ancianos. Al mando de cada uno de estos grupos había 12 jefes, que tal vez representaran a cada una de las 12 tribus en las que estaban divididos los persas. El periodo de la niñez era la etapa escolar; tras ella los jóvenes seguían formándose en la obediencia y las habilidades para la caza y la guerra, endureciendo y fortaleciendo el cuerpo y el espíritu mediante la vivencia de situaciones extremas. Los adultos era una etapa de servicio a la comunidad, siendo de entre ellos de donde se designaba a todos los cargos públicos, excepto los maestros. El grupo de los ancianos era el que designaba a los cargos y ejercía la justicia. 
          Aunque este recorrido vital por las diferentes etapas estaba abierto a cualquier ciudadano, la verdad es que no todos lo llevaban a cabo. Para formar parte de un grupo había que completar intachablemente la etapa anterior, y ya la primera etapa, la que podríamos llamar escolar, era completada solamente por los que podían prescindir de trabajar para ganarse la vida. Vemos, pues, cómo la educación era la puerta de entrada a la promoción social, a la vez que queda claro que, desde la niñez, esta quedaba condicionada por razones económicas.
          Todas las referencias que encontramos en cuanto a la educación y organización social persas son relativas a los varones; sin duda, la principal misión de la mujer era la atención a la familia y su formación era en las labores domésticas.

ÁNGEL I JIMÉNEZ DE LA CRUZ

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