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viernes, 17 de enero de 2014

12. Cinco mil años de escuela

Ya apuntamos que con anterioridad a la existencia de la escritura se daba un tipo de enseñanza para transmitir el conocimiento, las normas y tradiciones que regían en la sociedad. Es, sin embargo, con la aparición de esta, y de los escribas, cuando se hace necesaria
la creación de un sistema organizado para transmitir este conocimiento especializado. Por eso las referencias más antiguas que tenemos de la existencia de escuelas están asociadas al aprendizaje de la escritura. Hace, pues, cinco milenios desde que el hombre comenzó la actividad de enseñanza/aprendizaje de un conocimiento, en una institución. 
          Puesto que la escritura se inicia en los templos, parece lógico asociar las escuelas a estos. Y podemos asegurar, casi con rotundidad, que en los templos surgieron los primeros maestros y se establecieron las primeras escuelas. Estas serían un servicio del templo para formar en el arte de escribir, en primer lugar, a personas vinculadas al mismo. En sus inicios como un conocimiento hermético, de carácter casi secreto; posteriormente se abriría a la sociedad. 
          Lentamente tuvo que ir desarrollándose una red de escuelas de escritura, añadiéndose a las de los templos otras situadas en los palacios; no olvidemos que templos y palacios eran los lugares desde los que se ejercía la administración y el gobierno de los bienes y personas, y también en ellos era donde principalmente ejercian su actividad los escribas. Las propias instituciones que los necesitaban, se encargaban de formarlos. Y es posible que también aparecieran pronto maestros independientes, que incluso aceptaran alumnos en su casa, donde convivían como un miembro más de la familia. 
          Los restos más antiguos de escritura ya ponen de manifiesto la existencia de una actividad sistemática de aprendizaje y, por tanto, de escuelas. Las tablillas de Uruk  (III milenio a. C.) contienen listas de palabras que parecen ser destinadas a su aprendizaje de memoria. Serían, por tanto, los documentos destinados al aprendizaje más antiguos del mundo; tal vez, incluso, los restos de una escuela. [1] 
          También, en las excavaciones arqueológicas de la ciudad de Shuruppak se descubrieron tablillas, que datan de 2500 a. C., y que contienen lo que podría considerarse textos escolares; son las llamadas tablillas de Fara, escritas en sumerio y que, entre otros textos, recogen refranes, instrucciones y listas de palabras que parecen, al igual que las de Uruk, orientadas al aprendizaje[2]. Contemporáneas a estas parecen ser las tablillas encontradas en el yacimiento de Tell Mardikh, en la antigua ciudad de Ebla, parte de las cuales parecen ser también textos escolares.
          Llevamos, pues, cinco mil años de escuela y, a pesar del tiempo transcurrido, se mantienen las metodologías con las que se inició. La repetición y memorización siguen presentes en nuestras aulas. Y respecto a la “titularidad”, incluso podríamos decir –aunque no es nada comparable- que ya existían centros de enseñanza religiosos y laicos. ¿O no?

ÁNGEL I JIMÉNEZ DE LA CRUZ


[1] Se puede conocer más en LIVERANI, Mario: Uruk, la primera ciudad, Bellaterra Ediciones, Barcelona, 2006. 
[2] Las excavaciones de Shuruppak se pueden conocer en GWENDOLYN, Leick: Mesopotamia: la invención de la ciudad. Editorial Paidos, Barcelona, 2002.

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